Sabor a mi (Acústico/ BoleroJazz) Tatiana Jáuregui & Husil

Tatiana Jauregui

3:51
Colombia

En la calidez de un hogar, una pareja se refugia del mundo para compartir un momento donde el tiempo parece detenerse. Entre copas de vino, miradas cómplices y silencios elocuentes, el piano y la voz de Tatiana Jáuregui se encuentran con la sensibilidad musical del artista peruano Husil para reinterpretar el clásico bolero “Sabor a Mí” en un formato íntimo y acústico. La sala de la casa se convierte en un escenario donde la música y el amor dialogan de manera natural. Cada acorde, cada gesto y cada mirada construyen una atmósfera de cercanía y deseo contenido, evocando la belleza de los pequeños instantes que dan sentido a una historia compartida.

Duración: 3:51

País: Colombia

Director 

Franco Zornosa

Desde su concepción, Sabor a Mí fue pensado como un ejercicio de honestidad artística. La intención nunca fue construir una narrativa grandilocuente, sino permitir que la música habitara un espacio real y que la cámara se convirtiera en una observadora silenciosa de un encuentro profundamente humano. La versión acústica de este clásico bolero nace precisamente de esa búsqueda: despojar la obra de artificios para resaltar la esencia interpretativa del piano y la voz de Tatiana Jáuregui, en diálogo con la sensibilidad musical del artista peruano Husil. Elegimos como locación la casa del poeta nadaísta Jota Mario Arbeláez, un lugar cargado de memoria, creación y poesía. Más que un escenario, la casa se convirtió en un personaje que envuelve a los intérpretes con su arquitectura, su calidez y su historia. Cada rincón aporta una atmósfera de intimidad que dialoga naturalmente con el espíritu del bolero y con la complicidad de la pareja que protagoniza el videoclip.
La propuesta visual se construyó desde la cercanía. La fotografía privilegia la luz cálida y orgánica para preservar la autenticidad del momento, mientras los encuadres buscan capturar aquello que sucede entre las palabras: las miradas, las pausas, la respiración compartida, el gesto sutil de una mano sobre el piano, una copa de vino, la proximidad de dos personas que encuentran en la música un lenguaje común. La cámara evita imponerse sobre la escena; acompaña discretamente la interpretación, permitiendo que la emoción surja de manera natural.
El ritmo visual responde al pulso de la interpretación acústica. Los movimientos son contenidos y los planos prolongados invitan al espectador a permanecer dentro del instante, enfatizando la conexión entre los músicos y el espacio. La ausencia de excesos narrativos permite que cada acorde, cada silencio y cada mirada cobren un protagonismo equivalente al de la propia canción.
Como director, me interesa explorar el audiovisual desde la verdad de los pequeños momentos. Creo que la emoción más profunda no siempre se encuentra en lo espectacular, sino en aquello que ocurre cuando el arte, el espacio y la presencia humana coinciden de forma auténtica. En Sabor a Mí, la música, la casa y la intimidad construyen una experiencia sensorial donde el amor se manifiesta con sutileza, recordándonos que la belleza permanece en los encuentros sencillos, en la complicidad compartida y en el tiempo suspendido que solo la música es capaz de crear. En Sabor a Mí la puesta en escena no busca ilustrar una canción, sino escucharla visualmente. Cada decisión de dirección, fotografía y montaje responde a la intención de preservar la verdad de la interpretación y convertir la experiencia acústica en un espacio cinematográfico donde la emoción sea el verdadero protagonista.